Apuntes de Hierbas

Cómo usar plantas para el cansancio y falta de energía según mis estudios

Son las cinco de la tarde en la biblioteca municipal del Centro y te juro que el cansancio hoy me pesa más que un tomo de enciclopedia antigua. Afuera el frío de julio no perdona, y acá adentro, entre el olor a papel viejo y la calefacción que a veces claudica, lo único que me mantenía en pie era el tercer café del día. Pero hoy no.

Mirá, te cuento algo: yo me crié en una casa donde el botiquín de farmacia era la única ley. Mi madre se reía si mi abuela mencionaba el té de manzanilla; decía que eran cosas de gente de antes. Así que crecí sin saber nada de yuyos. Pero llegó el 2020, la biblioteca cerró por 9 meses y una amiga me pasó un curso online de plantas para pasar el rato. Al principio no le di bola, pero como soy bibliotecaria y tengo el vicio de organizar todo, terminé armando un fichero en Notion con cada cosa que aprendía. Hoy ya llevo 4 cursos hechos en Hotmart y este artículo es, básicamente, una página de mi cuaderno de estudio abierta para vos.

Antes de seguir, una cosa importante: los cursos que cito en estas notas tienen enlaces de seguimiento. Eso significa que Hotmart me paga una comisión si alguien se anota desde acá, pero el precio para vos es el mismo. Solo recomiendo lo que estudié de punta a punta, no es un catálogo de ventas, es mi fichero personal. Y por favor, si tomás medicación o tenés alguna condición, antes de probar nada hablá con tu médico del Casmu o de donde te atiendas, ¿ta? No soy médica ni naturópata, solo una bibliotecaria que estudia mucho.

¿Hay alguna planta que me despabile sin darme los temblores del café?

Mirá, antes de empezar el curso yo pensaba que lo único que servía para despertarse era la cafeína. Si no había café o mate, no había energía. Pero en el primer curso que tomé, Aprende Plantas Curativas, la profe Susana explicó algo que me cambió la cabeza sobre el romero (Rosmarinus officinalis).

Frasco de vidrio con romero seco sobre un escritorio de madera iluminado por el sol.

Según lo que anoté en mi fichero, el romero no funciona como un látigo para el sistema nervioso, sino que ayuda a la circulación y a la agudeza mental. En el curso dicen que es ideal para cuando tenés ese cansancio que viene con "niebla mental", sabés de qué te hablo, ¿no? Esa sensación de que leés la misma página tres veces y no entendés nada. Susana recomendaba una infusión simple, pero con un detalle: no dejarla hervir mil años. Yo al principio cometía el error de pensar que cuanto más tiempo hervía, más fuerza tenía. Una vez herví menta y melisa por quince minutos y me quedó un líquido oscuro, amargo e imbebible. Un fracaso total.

Lo que todavía no me queda claro, y que el curso no profundiza tanto, es qué pasa con la gente que tiene la presión muy alta. He leído en otros lados que el romero podría subirla un poquito, así que si sos hipertenso, yo tendría cuidado. En mis notas puse un recordatorio para buscar qué dice el Ministerio de Salud Pública sobre esto, porque la seguridad es lo primero. Si te interesa el tema de la presión, hace poco escribí sobre plantas para bajar la presión arterial que aprendí en mis cursos online.

El material que terminé recomendando: Estas notas sobre el romero y la fatiga mental las saqué de Aprende Plantas Curativas. Es el curso que tiene 4.6 de calificación y es el que más me sirvió para entender las bases desde cero.

¿Por qué me siento agotada si duermo bien? La conexión con la digestión

Esta pregunta me la hice yo misma durante las semanas de lluvia en mayo. Dormía ocho horas pero me levantaba como si me hubiera pasado un camión por arriba. Yo pensaba que me faltaban vitaminas, pero cuando empecé el segundo curso, el de Recetas Naturales Curativas, descubrí que mi falta de energía estaba ligada a una digestión lenta.

La profe explicaba que si tu cuerpo gasta toda su energía en procesar una comida pesada o si tenés el sistema digestivo inflamado, no te queda resto para nada más. Es como si la biblioteca gastara todo el presupuesto en arreglar el techo y no quedara nada para comprar libros nuevos. En el curso sugerían usar plantas que apoyen al hígado y mejoren la asimilación de nutrientes, como el diente de león o la alcachofa.

Taza de cerámica con una infusión de hierbas oscura y amarga junto a una nota de advertencia.

Lo que me voló la cabeza fue aprender la diferencia entre una infusión (para hojas tiernas) y una decocción (para raíces o cortezas). Si querés sacar el provecho de una raíz de diente de león, tenés que cocinarla un poquito más, no alcanza con tirarle agua caliente. Sentir esa calidez sutil que te sube por el pecho tras la primera taza de una mezcla bien hecha, sin el temblor en las manos que me da el espresso de la máquina de la esquina, es otra cosa. Te sentís despierta, pero no eléctrica.

Lo que todavía no termino de entender bien es cómo medir las dosis exactas para cada persona. El curso da pautas generales, pero dice que cada cuerpo es un mundo. Por eso yo siempre peso mis hojitas en una balanza digital que tengo en la cocina. A veces me pregunto si mi madre se reiría al verme pesar hojas de ortiga con tanta precisión en lugar de simplemente tomar una aspirina y seguir camino.

El material que terminé recomendando: Para entender estas recetas y cómo combinarlas según lo que sentís, el curso Recetas Naturales Curativas es el paso siguiente ideal después de conocer las plantas básicas.

¿Puedo usar plantas estimulantes si acabo de tener un bebé?

Este es un tema que el curso no tocaba mucho, pero que surgió en uno de los foros de alumnos y me pareció fundamental. Una compañera del curso, que vivía en el Interior, preguntaba si podía tomar preparados de romero o jengibre porque no dormía nada con su bebé de dos meses. Y acá es donde entra la prudencia que siempre nos recalcan.

Mirá, según lo que investigué por fuera del curso para completar mi ficha, las plantas estimulantes (incluso las naturales) pueden pasar a la leche materna. Si vos estás agotada por la privación crónica de sueño, meterle un estímulo muy fuerte al cuerpo puede ser contraproducente. No solo te puede alterar más a vos los ciclos de descanso (que ya están rotos), sino que podés terminar con un bebé más inquieto todavía. El cansancio de los padres primerizos es un agotamiento extremo que, según lo que aprendí, no se soluciona con "energizantes", sino con plantas llamadas adaptógenos, que ayudan al cuerpo a manejar el estrés.

Balanza digital pesando hojas de ortiga verde sobre un escritorio de estudio.

Pero ojo, incluso con los adaptógenos, si estás amamantando, tenés que consultar sí o sí con el pediatra. La OMS tiene guías sobre esto, pero nada supera la charla con un profesional de carne y hueso. Yo en mi fichero puse una nota en rojo: "En lactancia, nada de experimentos sin aval médico". A veces queremos una solución mágica para el sueño, pero las plantas actúan de forma sostenida, no son un interruptor de luz.

Si tu cansancio viene acompañado de mucha irritabilidad, quizás te sirva leer sobre recetas con plantas para la ansiedad y los nervios que también tengo anotadas por acá.

Reflexiones finales de mi fichero de estudio

Una tarde de julio especialmente fría, me encontré abriendo un frasco de vidrio con romero seco que había comprado en una feria orgánica. El aroma era resinoso, punzante, me llenó la nariz enseguida y sentí que ya solo el olor me despabilaba un poco. Me di cuenta de cuánto había cambiado mi rutina desde aquel 2020. Ya no corro a la farmacia por cualquier cosa, pero tampoco me creo que un té va a salvarme de una vida sin descanso.

Estudiar estas cosas me dio una estructura. Ya no es "probar por probar". Ahora sé que si tengo fatiga, primero tengo que mirar cómo estoy comiendo y cómo está mi panza. Si el tema es el estrés, busco una cosa; si es falta de foco, busco otra. Es como organizar una biblioteca: si ponés los libros de poesía en la sección de medicina, nadie va a encontrar lo que necesita.

Si sentís que estás siempre en low battery, capaz que te sirve empezar a estudiar un poco por tu cuenta. No para ser médica, sino para ser dueña de tu bienestar. Yo empecé con este curso que te mencioné, que tiene una comisión de venta del 71% (te lo digo por transparencia), pero sobre todo porque el material es serio y las fichas están organizadas por uso, no por nombres raros en latín que nadie se acuerda.

¿Te animás a armar tu propio fichero? Si querés arrancar como arranqué yo, podés chusmear el curso de Aprende Plantas Curativas. Es el que me dio la base para dejar de ser una descreída y empezar a entender el poder que hay en un simple frasco de romero. ¡Cuidate mucho y cualquier duda, consultá a tu médico!

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