
Una tarde de lluvia el mes pasado, mientras ordenaba unas estanterías en la biblioteca del Centro, sentí ese cosquilleo molesto en la garganta. Sabés de qué te hablo, ¿no? Ese aviso de que el invierno se viene con todo. En ese momento, el olor a papel viejo de la biblioteca mezclándose con el aroma punzante del jengibre que sale de mi termo personal me hizo sonreír. Pensé en la cara que pondría mi madre si me viera pesando raíces de equinácea en lugar de comprar el jarabe de siempre en la farmacia de la esquina. Ella solo confía en lo que viene en caja con prospecto, pero yo, desde que las bibliotecas cerraron por 9 meses en 2020 y me puse a estudiar, veo las cosas distinto.
Antes de arrancar, te cuento que los cursos que menciono en este fichero tienen enlaces de seguimiento. Eso significa que si te anotás a través de ellos, Hotmart me da una comisión, pero a vos te sale lo mismo. Solo recomiendo lo que estudié y tengo anotado en mi Notion después de estos años de aprendizaje. Mirá que yo no soy médica, ni herborista, ni nada de eso; soy bibliotecaria hace 6 años y esto que vas a leer es el resumen estructurado de mis apuntes personales.
¿Qué plantas para subir las defensas recomiendan los expertos?
Cuando empecé con mi primer curso, yo pensaba que "subir las defensas" era como prender una luz: apretás un botón y listo. Lo primero que aprendí en el material de Aprende Plantas Curativas es que no funciona así. La profe Susana explicaba que el sistema inmunológico es más bien como un ejército que necesita entrenamiento, no solo comida. En el curso mencionan mucho la equinácea (Echinacea purpurea) y el saúco como las estrellas para esta época.
Lo que yo no sabía al principio es que hay una diferencia entre plantas inmunoestimulantes e inmunomoduladoras. Las primeras, como la equinácea, le dan un "empujón" al sistema. Las segundas ayudan a que el cuerpo se equilibre. En mis notas del curso dice que la clave de los expertos no es 'subir' las defensas a ciegas, sino preparar el terreno con antelación, preferentemente hacia finales de agosto o antes de que empiece el frío fuerte.
¿Es verdad que se puede tomar equinácea todos los días del invierno?
Mirá, esta fue la duda que más me costó entender. Yo creía que si algo era natural, lo podía tomar de marzo a septiembre sin parar. Pero en el curso de herbología que tomé primero, hacían mucho énfasis en algo que me cambió la perspectiva: consumir plantas inmunoestimulantes de forma continua puede agotar tu sistema en lugar de fortalecerlo. La clave es la suplementación cíclica y no el uso diario prolongado.
La profe explicaba que la equinácea es una de las plantas más estudiadas para el sistema inmune, pero los expertos recomiendan descansos. Por ejemplo, tomarla dos semanas y descansar una, o tomarla un mes y parar. Si la tomás siempre, los receptores de tu cuerpo se saturan y la planta deja de hacer efecto. Es como si le gritaras todo el tiempo a alguien; al final, deja de escucharte. Esto es lo que aprendí en el curso, no es una regla universal para todo el mundo, y siempre es mejor que lo consultes con tu médico de cabecera si tenés alguna condición previa o tomás medicación, porque la equinácea puede interactuar con algunos fármacos inmunosupresores.
Si querés profundizar en cómo organizar estos ciclos, te recomiendo leer sobre cómo aprender sobre plantas medicinales desde casa para principiantes, que fue como yo empecé a armar mis propios calendarios de toma.
¿Cómo se preparan estas plantas para que realmente funcionen?
Acá es donde mi hábito de bibliotecaria de tomar notas estructuradas me salvó. Durante los días más fríos de julio del año pasado, me di cuenta de que estaba preparando mal la equinácea. Yo la tiraba en el mate o hacía una infusión rápida, y resulta que lo que se usa de la equinácea es principalmente la raíz.
Lo que aprendí en el material es que la preparación correcta cambia radicalmente la biodisponibilidad de los compuestos. No es lo mismo una flor que una raíz:
- Infusión: Para partes blandas como flores o hojas (ejemplo: el saúco). Se echa el agua caliente y se tapa.
- Decocción: Para partes duras como raíces o cortezas (ejemplo: la equinácea). Hay que hervir la raíz a fuego lento por unos minutos.
Si hacés una infusión con una raíz, casi no le sacás las propiedades. Esto lo explican muy bien en el artículo sobre la comparativa de formas de preparación. Lo que todavía no entiendo del todo es la proporción exacta de alcohol para hacer tinturas madre; el curso lo explica, pero me da un poco de miedo equivocarme con los cálculos y por ahora me quedo con las decocciones simples.
¿El saúco sirve cuando ya estás con los síntomas?
Hace unas pocas semanas volví a revisar mi fichero de Notion porque una compañera de la biblioteca estaba con una gripe fuerte. En el curso dicen que el saúco (Sambucus nigra) se utiliza tradicionalmente en herbología por sus flavonoides, especialmente cuando los síntomas ya han comenzado. A diferencia de la equinácea, que es más para "prevenir" o actuar al primer síntoma, el saúco parece ayudar a que el proceso sea más corto.
En el curso mencionaban que el jarabe de saúco es un clásico, pero ojo, que las bayas crudas pueden ser tóxicas; hay que cocinarlas siempre. Esto es algo que mi madre jamás hubiera sabido, ella piensa que "si es yuyo, es inofensivo". Y no, hay que estudiar. Si tenés dudas sobre temas de salud pública en Uruguay, siempre está bueno mirar la página del Ministerio de Salud Pública o las guías de la OMS antes de probar algo nuevo, especialmente si estás embarazada o dando el pecho.
Para temas de tos, que a veces vienen después del resfrío, yo suelo consultar mis notas sobre remedios caseros con plantas para la tos seca y productiva, que complementan muy bien este tema de las defensas.
Reflexión final desde mi fichero de plantas
Hoy ya tengo 4 cursos completados y mi base de datos en Notion sigue creciendo. Pasar de la duda de aquel 2020 a tener una confianza basada en el estudio estructurado me cambió la vida. Ya no ando probando cualquier cosa que leo en un post de Instagram; voy a mis apuntes, me fijo quién lo dijo y cómo se prepara. Todavía hay cosas que no sé, como el uso de hongos medicinales para el sistema inmune (que es un módulo que todavía no empecé), pero voy con calma.
Si te interesa empezar este camino con seriedad, el material que terminé recomendando siempre es el que me dio la base para todo esto. El curso Aprende Plantas Curativas tiene una puntuación de 4.6 y, para mí, lo mejor es que no asume que ya sabés botánica. Te lo explican como para alguien que trabaja en una biblioteca y solo quiere cuidar a su familia con un poco más de conciencia. Si ya tenés claro lo básico y buscás algo más de "cocina", el de Recetas Naturales Curativas también es muy práctico para el día a día.
Cuidate, consultá con tu médico si tenés dudas, y acordate: las plantas son aliadas, pero hay que tratarlas con el respeto que da el conocimiento, no con la ligereza de un mito de internet.



