Apuntes de Hierbas

Cómo aprender sobre plantas medicinales desde casa para principiantes

Eran las cinco de la tarde de un martes gris en la biblioteca del Centro y, mientras acomodaba unos estantes de sociología, encontré un papelito traspapelado con mis primeras notas sobre la manzanilla. Estaba escrito con ese rigor casi obsesivo que tenemos los bibliotecarios para clasificar todo, pero con la letra temblorosa de quien no tiene idea de qué está haciendo. Me acordé de cuando era chica: en mi casa, mi madre solo confiaba en la farmacia de la esquina y se reía de mi abuela cuando ella mencionaba algún té para la panza. Yo crecí así, pensando que las plantas eran cosas de cuentos, hasta que llegó el 2020.

Durante los 9 meses que la biblioteca estuvo cerrada por la pandemia, me encontré con un tiempo que no sabía cómo llenar. Una amiga que andaba metida en la naturopatía me pasó un curso online sobre plantas curativas para que me distrajera un fin de semana largo. Al principio no le di mucha importancia, pero para el segundo módulo, el hábito de hacer fichas estructuradas me ganó. Hoy, cuatro cursos de Hotmart después y con una base de datos en Notion que es mi tesoro, sigo siendo la misma bibliotecaria, pero ahora mi cocina huele a cedrón fresco en vez de solo a papel viejo y encierro.

¿Por dónde se empieza a estudiar plantas si no tenés jardín ni herencia familiar?

Mirá, yo pensaba que para aprender esto necesitabas vivir en el campo o tener un jardín botánico en el balcón. En el primer curso que tomé, la profe Susana explicaba que lo más importante no es la tierra que tenés, sino la capacidad de observación. Ella decía que el estudio de la fitoterapia empieza por entender que una planta no es un sustituto mágico de una pastilla, sino un organismo complejo con principios activos.

Primer plano de una mano usando lupa para observar una flor de manzanilla seca.

Lo que me enseñó ese material inicial es que el primer paso es la identificación. No podés curar nada si no sabés distinguir una hoja de otra. En el curso insistían mucho en la taxonomía básica (nombres científicos), porque los nombres populares cambian según el barrio o el país. Yo antes pensaba que era una exageración de los botánicos, pero después entendí que es la única forma de no mandarte una macana. Lo que todavía no me queda del todo claro, y el curso lo pasaba medio por arriba, es cómo identificar plantas que se ven muy parecidas en fotos digitales; a veces la resolución del video no ayuda y te quedás con la duda de si ese borde de hoja es aserrado o liso.

Si estás dando tus primeros pasos, te diría que no compres nada todavía. Empezá por mirar lo que tenés en la alacena. El material que terminé recomendando para esta etapa es el de Introducción a la Herbolaria, que es el que me dio la estructura para dejar de ver a las plantas como "yuyos" y empezar a verlas como medicina potencial. Pero ojo, siempre sabiendo que esto es estudio personal; si tenés una condición de salud real, el primer paso es hablar con tu médico de cabecera, no con Google.

¿Cómo organizar tanta información sin volverse loca?

Acá es donde mi deformación profesional me salvó la vida. Al principio anotaba todo en cuadernos, pero después no encontraba nada. Hace unos seis meses decidí pasar todo a un "fichero de plantas" en Notion. El curso de Herbolaria Práctica que hice después me enseñó que la información tiene que estar categorizada por "acción farmacológica" y no solo por nombre de planta.

En mi base de datos tengo columnas para:

Pantalla de computadora con base de datos de Notion organizada por propiedades botánicas.

Lo que todavía me cuesta horrores es calcular las dosis exactas cuando las clases hablan de "partes" en vez de gramos. La profe decía "dos partes de malva por una de llantén", y yo, que soy cuadriculada, necesitaba balanza. Todavía no estoy segura de si mi sensibilidad es la misma que la de otra persona, por eso siempre anoto mis reacciones. Hace un tiempo, estudiando sobre el sistema digestivo, armé una ficha sobre cómo tratar la gastritis con plantas naturales según mis apuntes de estudio, y ahí me di cuenta de que la organización lo es todo para no repetir errores.

El secreto que nadie te cuenta: aprendé de las "malas hierbas" primero

Este es el ángulo que más me cambió la cabeza y que aprendí en un taller que hice un sábado a la mañana el mes pasado. Tendemos a querer estudiar plantas exóticas que vienen de la India o de la selva amazónica, pero la forma más efectiva de aprender es mirar las grietas de la vereda acá en Montevideo. El curso de Botánica Urbana me enseñó que el diente de león o el llantén, que crecen en cualquier lado, son laboratorios vivientes.

Mirá, yo antes pasaba por al lado de un baldío y solo veía mugre. Ahora veo principios activos. Estudiar las plantas que sobreviven al cemento te enseña sobre la resistencia de la naturaleza. Aprendí que es mucho mejor conocer a fondo cinco plantas que crecen en tu zona que tener una lista de cien plantas raras que nunca viste en persona. Lo que todavía no termino de entender bien es el tema de la contaminación urbana; en el curso dicen que no hay que recolectar nada que esté a menos de diez metros de una calle con mucho tránsito, pero en el Centro es casi imposible encontrar algo así.

Diente de león creciendo en una grieta de la vereda en Montevideo.

Por eso, aunque estudio la botánica de la calle, termino comprando la hierba seca en herboristerías de confianza. Si te interesa el tema de usar lo que tenemos a mano para cosas comunes, te puede servir leer sobre recetas de infusiones naturales para el dolor de cabeza y el estrés, que fue de las primeras cosas que sistematicé en mi fichero.

¿Es seguro estudiar herbolaria por internet?

Esta es la pregunta que mi madre me hace siempre con una cara de duda que me mata. Ella me ve anotando propiedades y me pregunta si ahora soy curandera. Yo le respondo que no, que soy una bibliotecaria organizada. La verdad es que hay mucho material dando vueltas y no todo es bueno. Lo que aprendí en estos cuatro cursos de Hotmart es que hay que buscar instructores que citen fuentes o que tengan formación en biología o agronomía.

En el curso de Fitomedicina insistían mucho en la seguridad. Por ejemplo, aprendí que hay plantas que inhiben el efecto de medicamentos para la presión o la diabetes. Eso es algo que mucha gente ignora. Yo no soy médica, ni herborista, ni pretendo serlo; solo soy alguien que estudia el material disponible. Por eso, siempre que leo algo que me genera dudas, busco en fuentes oficiales. En Uruguay, el Ministerio de Salud Pública tiene guías sobre el uso de plantas medicinales que son muy serias y que sirven para contrastar lo que dicen los cursos.

Guías de salud pública y anteojos sobre una mesa de estudio bibliotecaria.

Lo que todavía no sé evaluar bien es la calidad de los aceites esenciales que venden por ahí; el curso de aromaterapia que empecé me parece mucho más complejo y me da un poco de miedo la toxicidad si no se usan bien. Siempre, ante la duda, consultá con un profesional de la salud. No te quedes solo con lo que dice un video de internet, por más lindo que esté editado.

Armando tu propio camino de estudio

Si vas a empezar hoy, mi consejo es que te consigas una libreta o abras un Notion y no intentes saberlo todo de golpe. Durante las tardes de lluvia en abril, me dediqué exclusivamente a estudiar las lamiáceas (menta, romero, tomillo). Solo esa familia. Entender cómo se relacionan las plantas entre sí te da una base lógica que la memorización no te da.

A finales del invierno pasado, me puse la meta de estudiar una planta por semana. No más. Buscaba su historia, sus usos tradicionales, qué dice la ciencia moderna y qué precauciones hay que tener. También me preguntaron mucho sobre el tema del peso, y ahí vi que hay mucha confusión, por eso armé esta ficha sobre cuáles son las mejores plantas para bajar de peso de forma natural basándome en lo que decían los módulos de metabolismo.

Frascos de vidrio ámbar con etiquetas manuscritas de hierbas secas en un estante.

Estudiar desde casa tiene la ventaja de que vas a tu ritmo, pero la desventaja de que no tenés a quién preguntarle cuando algo no te cierra. Por eso, buscá cursos que tengan comunidad o foros. El curso de Plantas Curativas que estoy haciendo ahora tiene un grupo de Telegram donde nos sacamos dudas, y eso ayuda a no sentirse tan sola en este camino. Al final, aprender sobre plantas es un poco como cuidar una biblioteca: se trata de preservar el conocimiento, ordenarlo y, sobre todo, respetarlo. No sé si algún día voy a saber la mitad de lo que sabía mi abuela, pero al menos ahora tengo mis fichas para que no se me olvide lo que ella ya sabía por instinto.

El material del que tomé estas notas y que me ayudó a armar mi primer fichero se llama Aprende Plantas Curativas. Es un buen punto de partida si sos como yo y necesitás que alguien te explique las cosas desde cero, con método y sin vueltas.

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