Apuntes de Hierbas

Qué plantas para la menopausia y sofocos recomienda mi fichero de estudio

Tengo doce fichas con la etiqueta "menopausia" en mi fichero de plantas curativas, pero apenas dos sobreviven cuando las cruzo en serio con lo que el curso que estudié realmente respalda. Una lectora me escribió hace poco preguntando justo eso, como alguien que nunca tocó una planta medicinal y no sabe si arrancar por los sofocos o por el insomnio que la menopausia le trae de arrastre. Ahí entendí que valía la pena poner las dos cosas una al lado de la otra en vez de tratarlas como si fueran el mismo problema, algo que cualquiera que recién empieza a estudiar esto por su cuenta agradece que le expliquen bien.

Antes de seguir, la transparencia de siempre: los cursos que menciono en estas notas tienen enlaces de afiliado. Si alguien se anota desde acá, a mí me llega una comisión de Hotmart y el precio no cambia para quien compra. Acá solo aparece lo que yo misma terminé de estudiar completo, como el curso Aprende Plantas Curativas, porque no me gusta poner en el fichero algo que no pasé por mis propias fichas primero.

Sofocos e insomnio: por qué conviene tratarlos como dos problemas distintos

Hojas frescas de salvia junto a una infusión para los sofocos de la menopausia

Cuando arranqué el módulo de salud femenina pensaba que un "té de yuyos" servía más o menos para todo, un poco como mi madre se reía de las infusiones de mi abuela y confiaba solo en la farmacia de la esquina. Lo que encontré en el curso fue distinto: para los sofocos, la planta que aparece una y otra vez en los apuntes es la Salvia officinalis, mientras que para el insomnio que suele acompañarla, el material arma un combo completamente diferente. Son dos quejas que la gente mete en la misma bolsa y que, según lo que enseña la profe Susana, conviene separar antes de decidir qué preparar.

Sobre la salvia, lo que anoté es que tiene una acción bastante específica sobre la transpiración: ayuda a que el cuerpo no reaccione tan fuerte a los cambios hormonales que disparan el sofoco. Los principios activos exactos, planta por planta, los tengo desglosados en otra ficha aparte — acá alcanza con saber que muchas mujeres la toman en infusión para bajar la intensidad de esos calores que aparecen sin avisar, en medio del súper o de una reunión.

La primera vez que preparé salvia la hice mal: la puse a hervir como si fuera caldo y el resultado fue un líquido oscuro y amargo que terminé tirando por la pileta. Ahí aprendí, por las malas, que a esta planta hay que tratarla suave — la diferencia técnica entre infusión y decocción la desarrollo mejor en otra ficha, pero el resumen es que hervirla de más le saca todo lo bueno y le deja solo lo amargo.

Tetera de vidrio con agua a punto de hervir para preparar una infusión de plantas curativas

Los riesgos que no cuentan los blogs genéricos sobre plantas para la menopausia

Muchas de las plantas que se usan para la menopausia actúan como fitoestrógenos, algo que casi ningún puesto de feria te aclara cuando te vende una bolsa de yuyos. El curso fue claro en un punto: si tenés una condición autoinmune o algo en la tiroides, esas plantas no son necesariamente neutras, y conviene ir con más cuidado que con una infusión común.

Mi vecino Esteban Porrini, que fue farmacéutico antes de jubilarse y con el que me cruzo seguido en la escalera del edificio, me lo resumió una vez sin vueltas: si tomás algo recetado y estás por sumar una planta con efecto hormonal, avisale a tu médico antes de mezclar, porque una interacción no siempre se nota al toque. No es alarmismo — es justo el tipo de comentario directo que a mí, sin formación médica, me sirve para no relajarme de más.

Federico Almada, un lector montevideano que arrancó el mismo curso introductorio que yo por esas fechas, me escribió pidiéndome fuentes concretas sobre esta interacción entre fitoestrógenos y sistema inmune — a él no le alcanza con que "el curso lo dice", y con razón. Tuve que reconocerle que el material que yo tenía cubría lo básico y no mucho más. Si estás en Uruguay, la recomendación que le di fue mirar las guías del Ministerio de Salud Pública o consultar directamente en tu mutualista antes de arrancar un tratamiento largo con plantas.

Apuntes escritos a mano sobre plantas medicinales para la menopausia natural

Melisa, valeriana y lavanda para cuando lo que falla es el sueño

El insomnio que viene con la menopausia es, según lo que vi en el curso, un problema aparte del sofoco, aunque las dos cosas suelan aparecer juntas. Ahí la melisa es la que más se repite en mis apuntes: calma los nervios, sí, pero además ayuda cuando la ansiedad viene específicamente de los cambios hormonales, no de cualquier otro origen.

Combinada con un poco de lavanda, el curso la recomienda para cuando la cabeza no para de dar vueltas apenas te acostás. La señora de la biblioteca que me había preguntado por los calores volvió más adelante, y me acuerdo de mirarla un lunes cualquiera y notar la cara distinta — sin esa hinchazón que traía la primera vez — y pensar que algo de lo que le había compartido le estaba haciendo efecto.

Lo que todavía no tengo claro es si la valeriana genera dependencia psicológica, en el sentido de que la persona no pueda relajarse sin su taza. El curso no lo explica del todo, y en esto entra lo que se conoce como fitoterapia — un concepto que desarrollo con más detalle en otra ficha, la de plantas para dormir.

Acá todo lo que menciono es de uso interno, en infusión — la diferencia con el uso tópico, como en el caso del árnica, la trabajo aparte. (Se me enfrió la taza de té al lado del teclado mientras escribía todo esto, dicho sea de paso.)

Salvia o melisa: cuál elegir primero

Puesta la comparación así, sobre la mesa, se elige según lo que te esté arruinando el día. Si son los sofocos que aparecen sin avisar, en cualquier momento, arrancá por la salvia en infusión suave — no hervida. Si en cambio lo que te tiene mal es no poder dormir de corrido, el combo de melisa con lavanda es lo que el curso pone primero. Y si tenés las dos cosas juntas, que es lo más común según lo que fui viendo en los comentarios de otras lectoras, probá una por vez — nunca las dos de entrada — para saber cuál te está haciendo qué efecto.

A mí también me tienta lo rápido alguna vez: llegué a probar tres semanas de dieta keto para bajar unos kilos y la abandoné por el malestar constante que me daba, así que sé lo que es probarte algo y que el cuerpo directamente te diga que no. Las contraindicaciones planta por planta las tengo mejor cubiertas en la ficha sobre plantas para bajar de peso, que es donde de verdad corresponde ese tema. Y si te interesa cómo armo el fichero en sí, con qué método voy anotando cada planta nueva, eso también lo dejo para otra entrada — acá ya es bastante con sofocos e insomnio.

Base de datos en Notion con fichas de estudio sobre herbolaria para principiantes

Volviendo a casa caminando por Barrio Sur, con la luz de una farmacia de turno todavía prendida, pienso en lo poco que se parece esto a lo que me enseñaron de chica, cuando en casa solo se confiaba en lo que vendían ahí adentro.

Si te interesa seguir por este lado, tengo notas parecidas sobre qué plantas medicinales sirven para calmar los cólicos menstruales y sobre plantas para mejorar la circulación de las piernas. Todo sale del mismo fichero: estudiar, anotar y comparar antes de sacar conclusiones.

Llevo seis años metida en esto de comparar plantas antes de decidir cuál probar, y el curso del que saqué la mayoría de estas notas sigue siendo Aprende Plantas Curativas: arranca desde cero, sin dar por sabido qué es una infusión, y organiza las fichas por uso en vez de por familia botánica, que es justo lo que a mí más me sirvió cuando no sabía nada. Si te gusta tener las cosas ordenadas antes de probar cualquier planta, puede ser un buen punto de partida — no para reemplazar a tu médico, sino para dejar de adivinar.

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