
Cruzo Plaza Cagancha con la bufanda floja y la garganta raspando cada vez que respiro hondo, y freno un segundo bajo los árboles porque el aire pesado de este invierno se me clava en el pecho antes de llegar a la esquina. Vengo caminando desde la biblioteca y pienso, no por primera vez, en la lista de remedios de invierno que tengo guardada en mi fichero de Notion desde que empecé a estudiar herbolaria para principiantes por mi cuenta: plantas que, según los cursos, ayudan cuando las vías respiratorias andan cargadas por el frío.
Te cuento algo por transparencia antes de seguir: los cursos que menciono en estas notas tienen enlaces de seguimiento, así que si te anotás desde acá, Hotmart me paga una comisión y a vos el precio no te cambia en nada. Solo hablo de lo que estudié completo, ojo, porque no soy médica ni herborista — soy bibliotecaria hace seis años y esto es el resumen ordenado de mis carpetas de estudio. Consultá siempre con tu médico antes de probar algo, sobre todo si ya tomás medicación.
Plantas que limpian las vías respiratorias
Antes de arrancar el primer curso, en 2020, cuando la biblioteca cerró nueve meses y me sobraba el tiempo, yo pensaba que 'limpiar' era casi una palabra mágica, como si la planta pasara un trapo por adentro del pecho. En el curso que tomé primero, la profe Susana lo explicaba distinto: unas plantas ayudan a aflojar el moco y otras calman la irritación, sin meterse mucho en la química de por qué — y ya que el curso no entró en detalle ahí, prefiero no inventar lo que no vi.
En mi fichero tengo anotado que para los días de pecho cargado, el Eucalyptus globulus aparece en casi todos los módulos de vías respiratorias. Ojo que no es solo tomarlo: lo que entendí es que ayuda más cuando lo respirás en vapor que cuando lo tomás en infusión sola, aunque tampoco hay que pasarse, porque si abusás, puede terminar irritando la mucosa en vez de calmarla.

Lo que todavía no tengo claro: en mis notas hay muchísimas especies de eucalipto, y a veces dudo si el que junto en alguna vuelta por Plaza Cagancha es exactamente el globulus o una variedad distinta que no tiene las mismas propiedades. Por las dudas, si no estás segura, mejor comprarlo en una herboristería de confianza donde sepan bien qué especie te están vendiendo.
La forma de preparar estas plantas cambia si te calma o te irrita más
Acá mis apuntes se ponen más estrictos. Antes pensaba que era tirar todo en agua hirviendo y listo, pero la técnica cambia bastante el resultado. Para hojas y flores, mis fichas marcan un reposo de 10 a 15 minutos con la taza tapada, para que no se escape lo que de verdad ayuda a respirar mejor.
El tomillo es otro fijo en mi base de datos. En el curso decían que ayuda cuando los bronquios están espasmados, aunque el porqué exacto no lo tengo tan claro — ahí no me quiero meter a explicar química que no domino. Lo que sí anoté con subrayador es que las plantas expectorantes pueden jugar en contra si te pasás de dosis: más concentrado no es mejor, es más irritación. Por eso en mis fichas siempre queda anotado que menos es más.
No era la primera vez que desconfiaba de una promesa fácil: antes había probado una crema de árnica de farmacia para un tirón muscular y no noté ninguna diferencia, así que con las infusiones fui probando despacio y anotando todo. Hace un tiempo empecé a seguir mis propias notas de Aprende Plantas Curativas para armar la mezcla de eucalipto y tomillo, y recién hacia la sexta semana de tomarla con cierta constancia noté algo distinto: el tercer martes que la tomé antes de entrar a mi turno, llegué a la hora de cierre sin ese ardor en el pecho que normalmente me quedaba después de caminar con el frío.

Lo que el curso no cubre: no vi nada claro sobre cuánto tiempo aguantan las hojas secas antes de perder fuerza. Yo trato de renovar el stock cada invierno, pero me queda pendiente buscarlo en algún lado más serio, capaz en la página del Ministerio de Salud Pública.
Cuando el moco está pegado y no afloja
A mediados de julio, cuando el frío en Montevideo se puso feo, volví a mis carpetas buscando algo para la mucosidad más espesa. Ahí aparece la malva. A diferencia del tomillo, que es más 'guerrero', la malva es suave: calma sin sumar irritación, según lo que vi en el curso, sin que yo me meta a explicar el mecanismo porque no es un tema que haya estudiado a fondo.
Si te interesa armar tus propias combinaciones, siempre vuelvo al material que terminé recomendando, que es Recetas Naturales Curativas. Me sirvió para entender que no se trata de mezclar cualquier cosa, sino de juntar una planta que ayude a expulsar (como el tomillo) con otra que proteja la garganta (como la malva).
Se lo comenté a una amiga que arma talleres de costura con tela reutilizable en su casa, porque anda todo el día entre retazos y polvillo de tela, y me contó que a ella el eucalipto también le sirve cuando termina con la nariz tapada después de un taller largo.
Si andás con otros temas, como buscando plantas para bajar el azúcar en sangre o algo para el dolor de huesos, sabé que cada planta tiene su lógica y sus cruces con otras cosas. El exceso de ciertas plantas para los bronquios, por ejemplo, puede complicar la digestión si tenés el estómago sensible — otra razón más para no pasarse con la dosis.

Lo que todavía no entiendo bien: a veces leo recetas con siete u ocho plantas mezcladas para los pulmones. En mis cuatro cursos de plantas completados, los instructores siempre fueron más modestos, recomendando no pasar de tres. No sé si esas mezclas gigantes hacen más efecto o si es puro 'ruido' que termina cargando al hígado. Y hay términos que tengo fichados en Notion pero que todavía no domino del todo: la diferencia entre infusión y decocción, qué es un principio activo, cuándo el uso es tópico y cuándo interno, las contraindicaciones que cada curso repite como advertencia, qué significa fitoterapia como palabra paraguas, cómo se arma una tintura, la diferencia entre depurativo y detox, mi propio método de estudio autodidacta, qué hace diurética a una planta, los fitoestrógenos que aparecen en el módulo de menopausia, los adaptógenos para el estrés, el mucílago que protege la garganta irritada, las plantas astringentes que se usan para las encías, y los aceites esenciales que se usan en tratamientos de piel — todo eso son fichas abiertas, no cerradas.
Una lección que sí puedo llevarme de todo esto
Después de este invierno con las fichas en mano, lo concreto es que no hace falta un remedio milagroso: alcanza con probar una planta por vez, anotar qué pasa, y no mezclar todo junto esperando que algo funcione. Esa es la lección que me llevo y que sí puedo repetir sin dudar: ir despacio y de a una sirve más que armar un cóctel de siete plantas por las dudas.
Si vos también sos de las que necesitan todo anotado para sentirse seguras, arrancá por lo básico y no intentes aprenderte todas las plantas de una. Llevo cuatro cursos y siento que recién estoy en la superficie; si querés un lugar por dónde empezar, Aprende Plantas Curativas es el que más me ayudó a armar esa estructura inicial de bibliotecaria que tanto me gusta.
Y recordá: esto es lo que aprendí en el curso, no una regla universal, y puede cambiar según la persona. Si te falta el aire de verdad o tenés una tos que no cede, no busques en Notion — andá directo a la guardia médica. La salud no es para andar adivinando.