
Una mañana de mucha humedad en la biblioteca del Centro, el polen de los plátanos de sombra empieza a filtrarse por las ventanas altas y mi nariz reacciona de inmediato. Si vivís en Montevideo, sabés de lo que hablo: ese polvillo amarillo que parece que lo invade todo entre fines de agosto y mediados de septiembre. Antes, mi única respuesta era ir corriendo a la farmacia, pero desde que la biblioteca cerró por nueve meses en 2020 y empecé a estudiar plantas, mi fichero en Notion tiene otras respuestas.
Mirá, antes de que sigamos, te quiero aclarar algo importante: los cursos que cito en estas notas tienen enlaces de seguimiento. Eso significa que si te decidís a hacer alguno desde acá, Hotmart me paga una comisión, pero el precio para vos no cambia en nada. Solo pongo los cursos que yo misma terminé de estudiar de punta a punta en estos últimos años, nada de recomendaciones al voleo. No soy médica ni herborista, soy bibliotecaria, y esto que te comparto es mi cuaderno de estudio personal puesto en limpio.
¿Cómo me doy cuenta si es alergia o un resfrío de esos que andan en el bondi?
Esta fue la primera pregunta que anoté en mi fichero. Antes de estudiar, yo pensaba que si estornudaba mucho era porque me había enfriado en la parada del 121. Pero en el curso que tomé primero, la profe Susana explicó que hay una diferencia clave en cómo se siente el cuerpo. Según mis notas, la alergia estacional (o rinitis alérgica) suele venir con un picor insoportable en el paladar que solo aparece cuando el viento del sur trae todo el polen de la Avenida 18 de Julio. El resfrío, en cambio, suele darte esa sensación de cuerpo cortado o una febrícula que la alergia no tiene.
En el curso Aprende Plantas Curativas, explicaban que la clave está en la repetición. Si todos los años, justo cuando empiezan a brotar los árboles en la Plaza Cagancha, te pasa lo mismo, es muy probable que sea el polen. Lo que todavía no me queda del todo claro, y el curso no profundizaba tanto, es cómo diferenciarlo al cien por ciento de una rinitis vasomotora por cambios de temperatura, que también me pasa seguido en la biblioteca cuando prenden la calefacción fuerte.

¿Qué plantas puedo usar para no estar todo el día estornudando en el mostrador?
Acá es donde mis notas se pusieron interesantes. Yo creía que la manzanilla servía para todo, pero aprendí que hay plantas mucho más específicas. Una de las que más me sorprendió fue la ortiga (Urtica dioica). En el material del curso decían que tiene propiedades antihistamínicas naturales si se toma de forma preventiva.
Te cuento mi experiencia: el aroma terroso y ligeramente amargo de la ortiga seca al entrar en contacto con el agua a ochenta grados en mi taza de la biblioteca se volvió mi ritual de cada mañana de septiembre. Pero ojo, que acá cometí mi primer error de principiante. Confundí los tiempos en mi primera ficha y herví flores de manzanilla por quince minutos, obteniendo un líquido oscuro y amargo que tuve que tirar. El curso es muy claro en esto: el tiempo de infusión recomendado para hojas y flores es de 5 a 10 minutos. Si te pasás, extraés taninos que no querés y arruinás el sabor y las propiedades.
Otra planta que tengo anotada es el sello de oro, aunque es más difícil de conseguir acá en Uruguay. La profe mencionaba que ayuda a desinflamar las mucosas. Pero mirá, si estás tomando medicación para la presión o algo crónico, ni se te ocurra arrancar sin preguntar. Siempre podés mirar la web del Ministerio de Salud Pública de Uruguay para ver advertencias sobre interacciones, porque las plantas son química pura.
El problema del aire acondicionado: ¿por qué los remedios naturales a veces no me hacen nada?
Esta es una observación muy de bibliotecaria que no encontré en los manuales básicos, pero sí en una charla de actualización que tuvimos. Trabajo en un entorno con aire acondicionado centralizado la mayor parte del día. Noté que los remedios naturales, por más constantes que seamos, a veces fallan acá adentro. ¿Por qué? Porque la constante recirculación de esporas y alérgenos en espacios cerrados neutraliza los efectos terapéuticos de lo que estemos tomando.
Por más que yo tome mi infusión de ortiga religiosamente, si los filtros del aire no están limpios, estoy respirando el mismo polen una y otra vez. Estuve investigando y la eficiencia estándar de los filtros HEPA para alérgenos es del 99.97%, pero en edificios viejos como el de la biblioteca, dudo que lleguemos a eso. Entonces, el curso me enseñó que la planta ayuda, pero no es mágica si no cambiás el entorno. Lo que todavía no sé bien es cómo limpiar mi espacio de trabajo de forma más natural sin que mis compañeros se quejen por el olor a vinagre.

¿Hay alguna receta específica para los días de crisis?
En el curso Recetas Naturales Curativas, encontré una mezcla que me salvó varias tardes húmedas de octubre. No es para curar la alergia, sino para aliviar la sensación de nariz tapada mientras atiendo al público. Es básicamente una vaporización, pero con cuidado.
- Usar agua caliente (no hirviendo a borbotones).
- Agregar un poco de tomillo, que es fácil de tener en el balcón.
- Inhalar el vapor por unos minutos, lejos de las corrientes de aire.
Lo que el curso no cubría, y me parece fundamental, es qué pasa con las personas que tienen asma. Yo tengo una prima que es asmática y le pregunté a su médico; él nos dijo que las vaporizaciones pueden ser contraproducentes para algunos asmáticos porque el calor húmedo puede cerrarles más el pecho. Por eso te digo, siempre consultá con tu médico de cabecera antes de probar estas cosas, especialmente si ya tenés un diagnóstico respiratorio serio.
Si te interesa profundizar en otros temas que he ido fichando, como por ejemplo cómo tratar la retención de líquidos con plantas tras mis cursos online, vas a ver que el método de estudio es siempre el mismo: anotar, probar con cuidado y verificar la fuente.

Mis conclusiones después de cuatro cursos
Ordenar mis frascos de vidrio en la cocina mientras reflexiono me hace pensar que ser bibliotecaria me ayudó a entender las plantas: todo es cuestión de clasificar y verificar la fuente. Pensar "estoy haciendo exactamente lo que mi madre criticaba de mi abuela" me daba risa al principio, pero ahora lo hago con la tranquilidad de tener un PDF de seguridad abierto en la pantalla de la laptop.
Lo que todavía me falta aprender es la parte de botánica de campo; identificar la planta viva en el parque y no solo verla seca en la bolsa de la herboristería. Pero bueno, de a poco. Si sentís que querés empezar a armar tu propio fichero y dejar de depender tanto de lo que te cuentan, el material que terminé recomendando siempre es el mismo porque es el que me dio la base para no hacer lío con las dosis:
Fijate en el curso Aprende Plantas Curativas si querés algo estructurado. A mí me sirvió para pasar de la ignorancia total a tener este fichero que hoy me permite pasar una primavera en la biblioteca sin gastarme medio sueldo en pañuelos descartables. ¡Cuidate y consultá siempre a un profesional!