Apuntes de Hierbas

Lo que aprendí sobre el ayuno intermitente y sus beneficios para salud

Ayunar sostenido dieciséis horas por protocolo no es lo mismo que saltearte el desayuno porque se te hizo tarde para el turno de la biblioteca, aunque a mí me costó bastante distinguir una cosa de la otra. Vengo anotando fichas sobre salud natural en mi Notion desde hace un tiempo, siempre por autoestudio y nunca porque alguien de mi familia me lo haya enseñado. En casa de mi vieja la única fe posible era la de la farmacia. Se me había armado, eso sí, un vacío raro en el fichero: mucho apunte sobre qué tomar para dormir o para la digestión, y nada sobre el ayuno intermitente en sí mismo, ese tema que se mete directo con el bienestar digestivo y que yo miraba con desconfianza, como si fuera otra moda pasajera de internet.

Nilda, que me escribe desde Santa Fe hace ya un tiempo y que compara todo lo que le cuento acá con lo que le dice su médico de cabecera, me mandó una pregunta hace poco: si el ayuno le iba a chocar con la medicación que toma. Antes de contestarle quiero aclarar lo de siempre: no soy médica, ni nutricionista, solo una bibliotecaria que arma fichas y toma cursos por internet. La respuesta corta que me trajo el curso es que el ayuno intermitente no adelgaza por arte de magia: le da al cuerpo una ventana sin estar digiriendo todo el tiempo, y ahí es donde dicen que están los beneficios reales, no en la báscula. Lo que sigue son mis notas del curso La Verdad Sobre el Ayuno Intermitente, que fue el que terminé usando para responderle a Nilda. Si te metés por mis links, Hotmart me da una comisión sin que a vos te cueste nada extra, y es básicamente lo que sostiene este fichero.

¿Por qué una bibliotecaria terminó estudiando el ayuno intermitente?

Al principio pensé que ayunar era simplemente pasar hambre para bajar de peso de forma natural (ahí ya dejé anotadas las contraindicaciones que conviene mirar antes de meterse a bajar de peso con plantas, así que no las repito acá). Lo que me hizo cambiar de idea fue un bajón de energía después del almuerzo que ni con mate se me iba. Se lo comenté a Yanina, mi amiga de la facultad, que tiene la costumbre de citar a los profesores de sus cursos como si fueran autores de cabecera, y fue ella quien me tiró el dato de este en particular. Tenía pocas reseñas registradas, apenas dos, pero una calificación de 4.0, así que me animé a probar.

Apuntes manuscritos de autoestudio sobre ayuno intermitente junto a una credencial de bibliotecaria

Beneficios del ayuno más allá de la balanza

Lo primero que aprendí es que el ayuno no es una dieta sino un protocolo de horarios: se trata de ordenar cuándo comés, no tanto qué comés. El curso lo explica como una ventana de tiempo en la que el cuerpo no tiene que estar procesando comida todo el rato. Lo noté sobre todo en la digestión: dejé de sentir esa pesadez después de almorzar que antes me mandaba directo a buscar remedios para la gastritis (ahí explico con más calma qué es el principio activo que hace que una planta funcione para eso, así que tampoco me voy a repetir acá). Eso sí, el curso es bien claro en que esto no es magia: si en las horas que comés te mandás solo ultraprocesados, el ayuno no te va a salvar de mucho. Lo que todavía no me queda claro es cuánto tiempo exacto hace falta para ver cambios en la salud metabólica en general. El material dice que depende de cada persona y no da un número fijo, y la verdad es que tampoco lo pediría, porque cada cuerpo es un caso distinto.

El curso explica la autofagia hasta cierto punto, y no más

Esta fue la parte que más me sorprendió. Antes pensaba que la autofagia era un término inventado por alguna cuenta de bienestar en internet, pero resulta que es un proceso biológico real, aunque el curso no entra en el detalle fino de cuánto tiempo exacto hace falta para que se dispare. Lo dejan como "depende de la persona y de su historial", y la profesora del módulo lo repitió varias veces en los videos. Lo que sí quedó claro es que el protocolo más nombrado para buscar ese estado es el 16/8: dieciséis horas sin comer, ocho de ventana. Pero el material también advierte que llegar a una limpieza celular profunda pide más tiempo y, en algunos casos, supervisión médica. Sigo sin saber si mi cuerpo llega ahí todos los días o solo de vez en cuando. No es algo que se pueda medir en casa, y si tenés alguna condición previa, la recomendación que repito siempre es consultar al Ministerio de Salud Pública o a tu médico de cabecera antes de estirar los ayunos.

Mate uruguayo tradicional durante la ventana de ayuno intermitente, con yerba verde recién cebada

¿El mate rompe el ayuno?

Ahí es donde entraba mi mayor duda, porque acá el mate es casi una costumbre de las manos, no solo de la boca. Lo que aprendí en el curso es que las infusiones sin azúcar, como café negro, té, y el propio mate, técnicamente no rompen el ayuno, porque no aportan calorías significativas ni mueven la insulina. Ojo que hablo de una infusión y no de una decocción, que es otra preparación distinta que todavía tengo pendiente de anotar bien en el fichero. Lo que no sabía es que un chorrito de leche, una cucharadita de miel o hasta un edulcorante "cero calorías" te puede sacar del estado de ayuno igual. Ahora tomo el mate amargo durante la ventana de ayuno, sin yuyos con azúcares agregados. Lo que todavía no tengo resuelto es si algunos yuyos digestivos bien puntuales interfieren de otra manera, porque el curso de ayuno no se mete tanto en fitoterapia. Para eso sigo cruzando datos con Aprende Plantas Curativas, que fue el primer curso que hice y el que más uso para chequear plantas sueltas.

Ajustar el ayuno a turnos rotativos

Acá el ayuno se pone cuesta arriba, y el curso lo marca como uno de los puntos más difíciles. En el sistema de bibliotecas los turnos rotan bastante, y el problema es que el cuerpo se guía por ritmos circadianos, algo así como un reloj interno que decide cuándo conviene digerir y cuándo conviene descansar. Lo que aprendí es que el protocolo estándar tiende a fallar justo en trabajos con horarios cambiantes, porque la irregularidad en el sueño y en las comidas desordena la producción hormonal. El curso no entra en el mecanismo exacto, y yo tampoco me voy a poner a explicarlo como si lo supiera. Lo que sí recomienda el material, y que a mí me sirvió, es priorizar que la ventana de ayuno dure más o menos lo mismo día a día, por encima de mantener siempre la misma hora de reloj. Todavía estoy probando cómo hacer esto cuando me cambian el turno de un día para el otro; los libros lo explican mucho más prolijo de lo que sale en la práctica.

Reloj antiguo de biblioteca que sugiere el ritmo circadiano y los horarios del ayuno intermitente

Lo que me llevo de estas cuatro semanas

Para la cuarta semana de probar esto en serio, un domingo caminando por la Rambla de Pocitos, en la feria que arman ahí cerca, noté que hacía dos semanas que no abría el cajón de las pastillas. No sé si fue el ayuno, la baja en ultraprocesados que vino de la mano, o una mezcla de las dos cosas, y el curso tampoco te lo va a asegurar. Con las alergias de primavera no tuve la misma suerte: probé varias cosas a lo largo de los años, incluido un spray nasal de agua de mar que terminó irritándome más de lo que calmaba, así que tampoco quiero vender esto como si funcionara para todo.

En el rincón del apartamento donde tengo el escritorio de estudio, con el Notion siempre abierto en la base de fichas y la carpeta de módulos apilada al lado del teclado, fui anotando algo que se cruzó con esto sin ser el tema central: cuándo conviene un uso tópico y cuándo uno interno para una planta puntual, algo que todavía tengo pendiente de ordenar en fichas separadas.

Si sentís que te falta algo más guiado que solo el tema de los horarios, en el fichero también tengo anotado el Plan Natural Para Peso Ideal, que se enfoca más en qué comer y menos en cuándo. A mí me sirvió como complemento, no como reemplazo. La lección que me queda de todo esto, más allá del ayuno puntual, es que la salud no es solo lo que le sumás al cuerpo, sino también los espacios que le dejás para que se acomode solo; esa idea la puedo aplicar a cualquier otro tema del fichero, no solo a este.

El material del que saqué estas notas sigue siendo La Verdad Sobre el Ayuno Intermitente. No es un curso largo, y la base de reseñas es chica, pero me sirvió para ordenar la cabeza sobre el tema. Como siempre: si tomás medicación o tenés alguna condición previa, hablalo con tu médico antes de cambiar tus horarios de comida.

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