
Una tarde de lluvia el mes pasado, mientras ordenaba la sección de ciencias aplicadas en la biblioteca del Centro, me quedé mirando mi 'fichero de plantas' en Notion y me di cuenta de que tenía un vacío enorme. Había anotado todo sobre qué ingerir para la digestión o el sueño, pero nada sobre el descanso digestivo en sí. Mirá, yo me crié en una casa donde mamá solo confiaba en la farmacia y se reía de los tés de mi abuela, así que esto de dejar de comer por horas me sonaba a otra moda rara de internet.
Antes de seguir, te quiero aclarar algo importante: no soy médica, ni nutricionista, ni experta en nada más que en organizar información. Hace 6 años que trabajo en el sistema de bibliotecas municipales y lo que vas a leer acá son mis apuntes del curso La Verdad Sobre el Ayuno Intermitente que terminé hace poco. Por cierto, si decidís hacer el curso a través de mis links, Hotmart me da una pequeña comisión sin que a vos te cueste un peso más; es lo que me ayuda a mantener el fichero al día.
¿Por qué una bibliotecaria se puso a estudiar sobre no comer?
Al principio, yo pensaba que el ayuno era simplemente pasar hambre para bajar de peso de forma natural. Pero tras un mes de organizar mi fichero, me di cuenta de que el tema era mucho más profundo. A mediados de noviembre, empecé a notar que después del almuerzo en la biblioteca me agarraba un bajón de energía que no se me iba ni con tres termos de mate. Fue ahí cuando una amiga que estudia naturopatía me pasó el dato de este curso. Me llamó la atención que, aunque tenía una base de reseñas pequeña (apenas 2 reseñas registradas), la calificación era de 4.0, lo que me dio cierta confianza para probar.
¿El ayuno es solo para adelgazar o sirve para algo más?
Pregunta: ¿Qué beneficios reales tiene el ayuno más allá de la balanza?
Mirá, lo primero que aprendí en el curso es que el ayuno no es una dieta, sino un protocolo de tiempos. Según lo que explicaban en el material, el beneficio principal es darle al cuerpo una 'ventana' de tiempo donde no tenga que procesar glucosa constantemente. Yo no sabía que cada vez que picoteamos algo, el cuerpo interrumpe sus procesos de reparación para ocuparse de la digestión.
En el curso dicen que esto puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y a desinflamar el cuerpo. Yo noté, sobre todo durante las semanas de calor intenso en enero, que mi digestión se volvió mucho menos pesada. Ya no sentía esa hinchazón constante que a veces me obligaba a buscar remedios para la gastritis. Sin embargo, el curso es muy claro: esto no es magia. Si en las horas que comés te mandás solo ultraprocesados, el ayuno no te va a salvar de mucho. Lo que todavía no me queda del todo claro es cuánto tiempo exacto toma ver resultados en la salud metabólica general; el material dice que depende de cada persona.
¿Cómo funciona eso de la limpieza celular o autofagia?
Pregunta: ¿Es verdad que el cuerpo se 'limpia' solo cuando no comemos?
Esta fue la parte que más me voló la cabeza. Antes yo creía que la autofagia era un término pseudocientífico, pero resulta que es un proceso biológico real. El material del curso explicaba que cuando pasamos cierta cantidad de horas sin ingerir calorías (generalmente después de las 12 o 14 horas), las células empiezan a reciclar sus propios componentes dañados. Es como cuando en la biblioteca hacemos expurgo y sacamos los libros rotos o que ya no sirven para dejar espacio a lo nuevo.
Aprendí que el protocolo estándar de ayuno, el famoso 16/8 (16 horas de ayuno y 8 de comida), es una de las formas más comunes de buscar este estado. Pero ojo, que el curso advierte que llegar a la autofagia profunda requiere más tiempo y supervisión. Yo sigo sin estar segura de si mi cuerpo realmente llega a ese estado todos los días o si es algo que ocurre solo de vez en cuando. Como siempre digo, si tenés alguna condición previa, lo mejor es que consultes al Ministerio de Salud Pública de Uruguay o a tu médico de cabecera antes de mandarte a hacer ayunos largos.
El gran dilema uruguayo: ¿El mate rompe el ayuno?
Pregunta: ¿Puedo seguir tomando mate mientras estoy en las horas de ayuno?
Esta era mi mayor preocupación. Sabés que acá en la biblioteca, el mate es casi una extensión del brazo. Lo que aprendí en el curso (y que me dio un alivio bárbaro) es que las infusiones sin azúcar ni edulcorantes, como el café negro, el té y nuestro querido mate, técnicamente no rompen el ayuno porque no tienen calorías significativas ni disparan la insulina.
Pero —y acá está el detalle que yo no sabía— si le ponés un chorrito de leche, un poquito de miel o incluso esos edulcorantes que prometen 'cero calorías', podés estar sacando al cuerpo del estado metabólico de ayuno. Yo ahora trato de tomar el mate amargo (como debe ser, ¿no?) y sin yuyos que tengan azúcares naturales durante mi ventana de ayuno. Lo que todavía no termino de entender bien es si algunos yuyos digestivos muy específicos podrían interferir; en el curso no profundizan tanto en la herbología, por eso sigo usando mi primer curso de Aprende Plantas Curativas para cruzar datos.
¿Qué pasa cuando los horarios son un lío? El problema de los turnos
Pregunta: ¿Se puede hacer ayuno si mis horarios de trabajo cambian todas las semanas?
Acá es donde el ayuno se pone difícil y es algo que el curso menciona como un desafío importante. Verás, en el sistema de bibliotecas a veces nos tocan turnos rotativos. El problema es que el cuerpo se rige por los ritmos circadianos, que son como el reloj interno que le dice al organismo cuándo digerir y cuándo descansar.
Lo que aprendí es que el ayuno intermitente estándar suele fallar en personas con trabajos por turnos rotativos. ¿Por qué? Porque la irregularidad en los horarios de sueño y comidas desregula la producción hormonal. Si un día desayunás a las 7 AM y al otro día estás despierta a las 3 AM trabajando, tu cuerpo no sabe qué hacer. El curso sugiere que, en estos casos, es más importante la consistencia de la ventana que la hora exacta, pero admite que es mucho más estresante para el sistema digestivo. Yo todavía estoy experimentando cómo adaptar esto cuando me cambian el turno en la biblioteca; no es tan fácil como dicen los libros.
Lo que todavía no entiendo y mis conclusiones finales
A pesar de haber estudiado los módulos varias veces, todavía tengo mis dudas. Por ejemplo, el curso no profundiza mucho en cómo el ayuno afecta de manera distinta a las mujeres debido a los ciclos hormonales, algo que me parece clave. Tampoco estoy segura de si es sostenible a largo plazo, por años, o si es mejor hacerlo por temporadas. Yo lo tomo como una herramienta más en mi fichero, no como una religión.
Si sentís que necesitás algo más guiado para empezar, además de este curso sobre ayuno, yo tengo anotado el Plan Natural Para Peso Ideal que se enfoca más en qué comer y no solo en cuándo. Me parece que se complementan bien si sos de las que prefiere tener un mapa claro.
Al final del día, organizar esta información me enseñó que la salud no es solo lo que sumamos al cuerpo (más yuyos, más pastillas, más comida), sino también los espacios que le permitimos para repararse. No soy nutricionista, pero como bibliotecaria, te digo que a veces el silencio entre las palabras es lo que le da sentido a la oración. Con el cuerpo parece que pasa lo mismo. Si vas a probar, hacelo con calma, escuchá a tu cuerpo y, por favor, charlalo con un profesional de la salud antes, sobre todo si tomás medicación para la presión o el azúcar.
El material que terminé recomendando y del que saqué todas estas notas es La Verdad Sobre el Ayuno Intermitente. No es un curso largo, pero me sirvió para ordenar la estantería mental sobre este tema.


